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Aurillac: apasionada y vivaz

Instalada a los pies de los Montes del Cantal, Aurillac se extiende como un manto de lava a lo largo del río Jordanne. Lejos de las autopistas y del tumulto de las grandes ciudades, la capital de la Alta Auvernia muestra los vestigios de su historia.
Festival Internacional de Teatro Callejero

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Festival Internacional de Teatro Callejero

Festival d'Aurillac

La mejor época para visitar Aurillac es el tercer fin de semana de agosto, cuando las calles se llenan de vida con el Festival Internacional de Teatro Callejero más grande, que congrega a más de 25.000 visitantes. Este apasionante festival reúne artistas de todo el mundo en esta ciudad de Cantal. Es una forma ideal de descubrir el patrimonio de Aurillac.

 

La historia ha dejado huella

Aurillac se descubre, se conquista. Es necesario tomar tiempo para perderse entre las callejuelas, deslizarse bajo los soportarles y en las iglesias, dejando que la ciudad revele sus secretos. Ascendiendo al castillo de Saint-Étienne, donde se encuentra el Museo de los Volcanes, se disfruta de una vista incomparable de la ciudad. Pero es adentrándose en los barrios antiguos, cuando se toma el verdadero pulso de la ciudad del Cantal.

 

Fundada en el siglo IX, la abadía benedictina de Saint-Géraud se alza en el antiguo pueblo abadengo al que se resumía antaño la ciudad y cuya muralla se adivina en la curvatura de la Rue du Collège. Con el paso del tiempo, Aurillac fue expandiéndose, llegando en los siglos XII y XII hasta Aurinques y la rivera del río Jordanne, antes de seguir creciendo a lo largo del río, abriéndose hacia La Châtaigneraie, en dirección del Languedoc y del Quercy. Las calles de Aurillac conservan la marca de estos cambios, y podemos toparnos con antiguas casas medievales, palacetes del siglo XV o atalayas de piedra…

 

Lo que no te puedes perder

Fundidos en un paisaje de fachadas, los viejos edificios se deslizan entre las casas y, a veces, son imperceptibles a primera vista. Tras las calles comerciales, se disimulan pasajes secretos, como el Impasse de la Barbantelle que alberga los restos de las antiguas murallas, o incluso la Cour de Noailles, un patio oculto en un recodo de la Rue Arsène-Vermenouze, que encierra antiguas casas con entramados de madera. Aurillac también cuenta con una enorme cantidad de curiosidades, como la Virgen Negra que preside la iglesia de Notre-Dame-aux-Neiges, o la Trompeta de los Hugonotes, guardada durante el asedio de la ciudad en 1581 y conservada en una esquina de la magnífica capilla de Aurinques.

 

Salers
Salers

Gastronomía tradicional de Aurillac

Los habitantes de Aurillac saben disfrutar de la vida y, como manda la tradición de la montaña, los platos que comen son consistentes. El menú local se compone de la tradicional truffade (plato a base de patatas, tocino y queso), del no menos famoso pounti (pastel de carne y ciruelas), tripoux (callos y panceta), charcutería o de col rellena. En cuanto a la vaca Salers, esta raza bovina de color caoba que puebla los pastos de verano del Cantal, proporciona una carne sabrosa que figura en la carta de casi todos los restaurantes de la ciudad. Por último, en el Cantal, único departamento francés que cuenta con cinco denominaciones de origen controlado, es difícil pasar de largo de los quesos, en especial del salers y del… cantal.

 

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